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Un hombre vende ponche caliente afuera de un mercado.
Es de noche.
Dos personas
se detienen a comprar.
El olor que sale del vaso
trae recuerdos de infancia
en donde el tata coloca un nacimiento
sobre la base de un pastel de quince años
y mamá adorna la casa color Navidad.
Mientras caminábamos.
lo dije:
nuestro primer ponche.
Tú me miraste
y yo te abrace.
Diciembre solía doler,
pero el frío que se avecina
indica que por primera vez
en más de veinte años
todo será diferente.
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(Este blog se está llenando de una calidez desconocida hasta ahora
y me agrada)