Las noches sin pies frios, las bromas, las carreteras, los hijos que no existen, las fotos que no tomamos -y las que sí- Colombia, Mineral el Chico, el hotel de Clavería, el edificio de Derecho, Bellas Artes a las siete de la noche, los 24 cuadros por segundo.
Todo lo que no escribo, pero que vivimos. se queda, y lo agradezco.
"Debo vivir así. Yo mismo he elegido Quemar este barco-destino doloroso Mientras doy alaridos en el timón. Di muerte al albedrío Y ahogué en la desesperanza todos los deleites, todos."
Fedor Sologub
"Las raíces del amor, donde estaban, quedarán"
(Un día comprenderemos y la sonrisa y las palabras que ahora me faltan, regresarán)
Entre las falacias universales que ella siempre asumió sin cuestionar su fundamento, la de los finales felices era la más absurda. Comieron perdices y siempre se amaron, y parecía que el resultado de la ecuación fuese indiscutible, definitivo. Nada de preguntas sobre cuánto dura el amor, la felicidad, era un siempre fraccionable en vidas, años, meses. Incluso días. Hasta el final inevitable, el de ellos dos, Nikon se negó a aceptar que tal vez el héroe se hundió con su barco dos semanas después, al chocar con un escollo en las Hébridas del Sur. O que la heroína fue atropellada por un automovil tres meses más tarde.
O que todo ocurrió quizás de otro modo, de mil formas distintas: alguien tuvo el primer amante, alguien sintió rencor o hastío, alguien deseó volver atrás. ¿Cuántas noches de lágrimas, de silencios, de soledad, se sucedieron tras aquel beso? ¿Qué cáncer lo mató a él antes de cumplir cuarenta?
¿De qué vivió ella antes de morir en un asilo a los noventa? ¿En qué despojo ruin se convirtió el apuesto oficial, con las heridas gloriosas convertidas en horribles cicatrices y sus batallas olvidadas que ya no interesaban a nadie?
¿Qué dramas vivieron ya ancianos, indefensos, sin fuerzas para pelear o defenderse, traídos que acá para allá por el vendaval del mundo, la estupidez, la crueldad, la miserable condición humana? A veces me das miedo, Lucas Corso.
"Hay tienes que había una vez un muchacho más loco, que toda la vida se la había pasado sueñe y sueñe. Y sus sueños eran, como todos los sueños, puras cosas imaginarias...Una vez vinieron los Reyes Magos y le trajeron un libro lleno de monitos donde se contaban historias de piratas que recorrían las tierras y los mares más raros que tú o yo hayamos visto. Desde entonces no tuvo otro quehacer que estarse leyendo aquella clase de libros donde él encontraba un relato parecido al de sus sueños.
Se volvió muy flojo. Porque a todos los que les gusta leer mucho, de tanto estar sentados, les da flojera hacer cualquier otra cosa. Y tú sabes que el estarse sentado y quieto le llena a uno la cabeza de pensamientos. Y esos pensamientos viven y toman formas extrañas y se enredan de tal modo que, al cabo del tiempo, a la gente que eso le ocurre se vuelve loca.
Aquí tienes un ejemplo : Yo."
Señor, la jaula se ha vuelto pájaro, qué haré con el miedo.
Al otro lado del río.
"EL PASADO"
Entre una ruina y otra ruina
levanté una casa,
entre dos fantasmas instalé una fe,
entre un abismo y otro abismo
dispuse los manteles de la mesa
y sonreí cuando entre dos montones de cadáveres
surgió un tulipán.
Así es como he vivido
hermanos míos.
¿Me comprenden ahora?
Así he vivido.